De vuelta al camino
Es de noche, nuevamente, el silencio me susurra al oído que no estás, burlándose de mí a su antojo, proyectando frente a mí cada instante de los intensos momentos bajo tu mirada, sacando lágrimas de lo más profundo de mi ser, lágrimas que he decidido esconder en un baúl olvidado y polvoriento, buscando que cesen algún día, y ya no tenga que ocultar más. A veces solo quisiera entender por qué lloro, por qué me abraza esa tristeza estúpida y no cede a dejarme ir, haciendo largos los minutos que viven los recuerdos de esa fantasía que nunca existió fuera de mi imaginación. Es mi forma que se doblega ante la incontenible necesidad de hacer bien, de poder visualizar sonrisas en quienes se acercan, para luego verles alejarse sin más, sin siquiera recordar lo que les hiso sonreír. Ganas no me faltan para detener esa historia, sin embargo la lucha es ardua a medida que dan vueltas las agujas del reloj. Todo el brillo terminó con esa peste que llegó a tus tierras, una cadencia de notas disonant...