INEXPLORABLE
Si alguna vez has imaginado el placer más puro, si tan sólo una vez has deseado visualizarte en éxtasis, disfrutando de tus emociones, te habrás imaginado a mi lado, reposada junto a mí, sintiendo cómo el calor de mi cuerpo arropa al tuyo delicadamente, sintiendo mi respiración en tu mejilla y las caricias más finas en tu cuello descubierto, haciéndote estremecer de deseos, de ansiedad intensa por toques más profundos y prohibidos, por roces más allá de lo permisible y que tu cuerpo pide a gritos.
La noche comienza y la timidez termina su acto, dando paso al apetito salvaje que hace aparición en tu piel ardiente de deseos. Te encuentras así sumergida en tus propias fantasías, haciéndolas realidad paso a paso, ligada a la pasión que se desborda de mí y quema tus privaciones más arraigadas. Ya no hay vuelta atrás, dibujas con la silueta de tu cuerpo el significado de tus utopías eróticas, abriéndote camino a un lugar inexplorable para tus concepciones primitivas y la inocencia de tus sensaciones. Tus ojos observan si ser abiertos, tus oídos escuchan de ti los jadeos y gemidos más dulces que pronunciaras jamás, tus labios saborean el anhelo de más placer y los muerdes como si pudieses impedirlo pero arrojando una sonrisa pícara de complicidad, tus manos conducen la sinfonía de sensualidad y erotismo que ahora toma lugar en la historia, tu cuerpo se humedece y expide la fragancia de tus ambiciones más recónditas, esperando ser saciadas por un delicado rocío de caricias que armonicen con el ritmo de tus caprichos.
Tu cuerpo se une al mío, la transpiración de nuestros poros humedece el entorno, dejando huellas de locura frenética e insaciable sobre las sábanas. La miel que destila de ti colma mis antojos hasta la saciedad. Mis dedos se deslizan sobre tu piel en armonía arrítmica y mi lengua acompaña recorriendo las deseables curvas de tu superficie hasta mojarse de ti. Me aprietas, te estremeces, se aceleran tus latidos, te esfuerzas en contener la respiración y tu garganta es ahora un desierto sediento de lluvia fresca; gritas, gimes, jadeas hasta sentirte morir por un instante. Te sientes liberada al fin, has conocido el clímax de tu apetito por lo desconocido, de los regalos prohibidos del placer. Y aún observándote a plenitud es tu tierra un mundo desconocido para mí, donde abundan los susurros como gotas de lluvia en un cristal, que distorsionan la realidad para que la apreciemos de otra forma y delatan así tus pretensiones más intensas e indómitas. Pero te encuentras lejos, el tiempo nos ha separado, y a pesar de la distancia, serás siempre un terreno inexplorable que incitará mis pasos a descubrir nuevas cosas en ti, cosas que tú misma desconoces y que desea tu piel te ayude a vivir.
Si alguna vez has imaginado, imagina nuevamente lo que acabas de vivir.
La noche comienza y la timidez termina su acto, dando paso al apetito salvaje que hace aparición en tu piel ardiente de deseos. Te encuentras así sumergida en tus propias fantasías, haciéndolas realidad paso a paso, ligada a la pasión que se desborda de mí y quema tus privaciones más arraigadas. Ya no hay vuelta atrás, dibujas con la silueta de tu cuerpo el significado de tus utopías eróticas, abriéndote camino a un lugar inexplorable para tus concepciones primitivas y la inocencia de tus sensaciones. Tus ojos observan si ser abiertos, tus oídos escuchan de ti los jadeos y gemidos más dulces que pronunciaras jamás, tus labios saborean el anhelo de más placer y los muerdes como si pudieses impedirlo pero arrojando una sonrisa pícara de complicidad, tus manos conducen la sinfonía de sensualidad y erotismo que ahora toma lugar en la historia, tu cuerpo se humedece y expide la fragancia de tus ambiciones más recónditas, esperando ser saciadas por un delicado rocío de caricias que armonicen con el ritmo de tus caprichos.
Tu cuerpo se une al mío, la transpiración de nuestros poros humedece el entorno, dejando huellas de locura frenética e insaciable sobre las sábanas. La miel que destila de ti colma mis antojos hasta la saciedad. Mis dedos se deslizan sobre tu piel en armonía arrítmica y mi lengua acompaña recorriendo las deseables curvas de tu superficie hasta mojarse de ti. Me aprietas, te estremeces, se aceleran tus latidos, te esfuerzas en contener la respiración y tu garganta es ahora un desierto sediento de lluvia fresca; gritas, gimes, jadeas hasta sentirte morir por un instante. Te sientes liberada al fin, has conocido el clímax de tu apetito por lo desconocido, de los regalos prohibidos del placer. Y aún observándote a plenitud es tu tierra un mundo desconocido para mí, donde abundan los susurros como gotas de lluvia en un cristal, que distorsionan la realidad para que la apreciemos de otra forma y delatan así tus pretensiones más intensas e indómitas. Pero te encuentras lejos, el tiempo nos ha separado, y a pesar de la distancia, serás siempre un terreno inexplorable que incitará mis pasos a descubrir nuevas cosas en ti, cosas que tú misma desconoces y que desea tu piel te ayude a vivir.
Si alguna vez has imaginado, imagina nuevamente lo que acabas de vivir.
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